Las sabanas con palmeras crecen en la zona de transición entre Caatinga y la selva amazónica en el litoral noreste de Brasil. Dadas las cuantiosas precipitaciones —entre 1.500 y 2.200 mm— que caen en esa región, los bosques extendidos en áreas bastante llanas cuentan con palmeras higrófilas. La media anual de temperatura ronda los 26°C y la temporada de lluvias empieza en enero y termina en junio. Las palmeras más frecuentes en esta región se llaman babaçú. Las sabanas de Carnauba —denominadas así por una palmera cuyo tronco es muy vistoso a causa de los pecíolos en forma de espiral— se extienden a lo largo de ríos con aguas corrientes desde Babaçú hasta Bahía y en zonas de la cuenca del Río São Francisco y sus afluentes. Las sabanas de caranday pueblan el oriente del Chaco. Mas están distribuidas desde el río Bermejo atravesando la zona oriental del Chaco paraguayo hasta los piedemontes de los Andes bolivianos, y también se extienden en regiones frescas, húmedas y ligeramente saladas que se inundan con regularidad en verano. El nivel de agua subterránea en la estación seca jamás es inferior a 1 m de profundidad. Las sabanas están compuestas casi exclusivamente de Copernicia alba. Las regiones de Santa Cruz y Trinidad, extendidas en zonas áridas, son con toda seguridad sabanas secundarias influídas por la acción antrópica. Al noroeste, entre Beni y Madeira, se hallan superficies sabaneras húmedas que se inundan con regularidad. |