La Caatinga es un bosque abierto con claros que cubre las vastas llanuras y los paisajes alomados del noreste brasileño. Esta región se extiende 1.400 km en sentido norte-sur y 600 km en dirección oeste-este y se asemeja bastante a la del Chaco respecto al clima, el paisaje y el aspecto exterior de la vegetación, aunque predominan otras especies vegetales y la densidad demográfica también es mayor, lo que incide considerablemente en la fisonomía del panorama. La Caatinga se diferencia con claridad de los tipos de flora circundantes, por ejemplo, de la vegetación de los campos cerrados. La áridez es el factor principal para el surgimiento de este paisaje. El clima es homogéneamente cálido (24--26°C) por la proximidad al ecuador; las precipitaciones oscilan entre 500 y 700 mm en ocho meses de sequía. Los vientos alisios son los responsables de la falta de humedad en los meses de invierno. Los terrenos muestran diversas formas, terrenos erosionados profundamente alternan con arenales y suelos primarios. En muchas hondonadas carentes de drenaje hay elevadas concentraciones salinas. La fisonomía de la Caatinga puede variar: aquí una selva espinosa, abierta y secas; allá una seca con cactos, otra pluvial verde con barrigudas, prosiguiendo con los bosques montanos, las galerías y, por último, las selvas secas parcialmente verdes. En el estrato arbustivo reinan los cactos. El estrato arbóreo está siempre abierto, con claros a una altura de 5 a 15 m y en lugares más húmedos hasta 20 m. Como en el Chaco, el estrato arbustivo es denso e intrincado. La más imponente especie de la Caatinga es una planta llamada vulgarmente barriguda-do-sertão o barriguda lisa Cavanillesia arborea cuya altura llega a los 30 m con diámetros no menores de 3 m. También hay que mencionar la Carnauba, una palmera que proporciona una cera muy apreciada y crece en las sabanas de la Caatinga. Mas la especie arbórea típica de la Caatinga es el Zyziphus joazeiro siempreverde. A principios de la temporada de sequía, esta selva aparentemente estéril, luce un manto vegetal sumamente florido. Una variante de la selva seca de la Caatinga es la agreste ubicada en la transición a los bosques pluviales de las costas brasileñas. Su vegetación es más cerrada —lo que no es sorprendente pues recibe precipitaciones mucho más cuantiosas. La selva agreste se caracteriza por las grandes hojas de los árboles, todos cadófilos. A diferencia del Chaco, la región de la Caatinga poblada hace luengos años, se convierte con el tiempo en la zona productora de caña de azúcar más importante de Brasil. Temporadas de sequías extremas azotan con irregularidad la Caatinga y cuando por fin llegan las lluvias, éstas causan estragos. En suma, nefastas condiciones climáticas que naturalmente obligan a la población a abandonar sus tierras. |