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Espacios naturales de Latinoamérica:
Desde la Tierra del Fuego hasta el Caribe
Axel Borsdorf, Carlos Dávila, Hannes Hoffert, Carmen Isabel Tinoco Rangel
Institut für Geographie der Universität Innsbruck
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 up 5 Biodiversidad en Latinoamérica
 up 5.4 Biodiversidad en Latinoamérica - una increíble variedad de especies
 up 5.4.1 Pluviselvas tropicales de Latinoamérica

5.4.1.8 Selvas pluviales de las montañas

En las escarpadas laderas del este de los Andes se halla la cuenca del Amazonas cubierta por una selva pluvial de montaña siempreverde y parcialmente verde que se extiende como un cinturón delgado desde Venezuela hasta Santa Cruz en Bolivia. Comparando esta región con las llanuras, el clima es relativamente fresco porque un manto perenne de nubes reduce las radiaciones solares en el nivel de condensación.

Yungas der Cordillera Oriental

A mayor altura, mayor densidad de nubes. En las zonas en donde el nivel de condensación es muy estable durante casi todo el año, se halla la "ceja de la montaña", el famoso bosque nublado. Helechos arbóreos alcanzan los 20 metros de altura, Tillandsias más hermosas no se encuentran en otras regiones, el follaje no podría ser más frondoso. Notable desde un punto de vista de la variedad floral es el elevado porcentaje de elementos holárticos (Alnus, Prunus, Ilex, entre otros), así como las formaciones subantárticas (Weinmannia, Drimys, Podocarpus).

La región de bosques montanos no es homogénea de norte a sur.

El sector septentrional húmedo entre Venezuela y Ecuador recibe anualmente entre 3.000 y 4.000 mm de precipitaciones. El bosque nublado comienza en esa región a unos 2.000 metros de altura.

El piso inferior (entre 1.800 y 2.000 m) es similar al bosque de zonas más bajas. Los árboles alcanzan los 30 metros de altura y abundan las lianas y los epífitos. La selva nublada inferior (hasta unos 2.600 m.) y siempreverde se alza hasta casi 30 metros de altura aunque la temperatura anual fluctúa solamente entre 12 y 15° C.

Una particularidad de estas zonas altitudinales son los bosques de Podocarpus rospigliosii —nombre prácticamente impronunciable para los científicos—, es decir, una floresta con árboles ordinarios a esta altura que superan los 40 m mezclados con los ´pinos criollos´. Sus troncos rectos y exentos de ramas son de sumo interés para la silvicultura. A lo largo de los ríos y también en la zona meridional dominan los alisos (Alnus acuminata).

El bosque nublado superior, extendido hasta unos 3.200 metros de altura, está compuesto de otras especies de Podocarpus cuyos tamaños oscilan entre 12 y 15 metros. Estas especies son algo más pequeñas en las regiones costeras.

Entre los 3.000 y 4.200 metros de altura se distribuye otra singular vegetación: los bosques de los géneros Polylepis, cuyos nombres vernáculos son: colorado, pantza, quinua, yagual. Estos bosques altoandinos, aislados de otras regiones forestales, crecen en el paisaje en sí estéril de los páramos. Precipitaciones entre 500 y 700 mm al año y temperaturas anuales entre 3 y 6° C no permiten que los árboles superen los 6 m de altura inclusive a lo largo de los ríos, lagos o huecos erosionados por las masas glaciares.

El sector meridional que descuella en los Andes tropicales se extiende desde el ecuador hasta Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, y llega, por lo tanto, a los trópicos centrales y marginales. En esta región no pueden esperarse relaciones climáticas homogéneas (valores anuales: 24°- 8°C, 2000-4000 mm) puesto que el clima se transforma perceptiblemente a medida que incrementa la altura. Los suelos, en contraste con los de la región amazónica, son ricos en nutrientes y sólo están erosionados en los bosques nublados situados a gran altura. Las laderas escarpadas aumentan el peligro de erosión considerablemente. La floresta montana baja se asemeja también a la de las planicies: abundancia de especies, numerosas lianas y epífitos marcan las yungas, el piso arbóreo superior llega a los 30 metros de altura. La elevada humedad atmosférica favorece el crecimiento de musgos y helechos arbóreos en los bosques montanos de neblinas, mas faltan las palmeras.

En este sector meridional se halla el el bosque nublado de ceja, es decir, una floresta cubierta de neblina con una vegetación semejante a los matorrales cuya altura máxima oscila entre los 10 y 15 metros. Las ramas de los árboles son nudosas y están cubiertas con gruesas envolturas y musgos. En las regiones sureñas de los Andes tropicales crecen también árboles del género Polylepis en los pisos entre 3.700 y 4.600 metros de altura. El tamaño de esta vegetación siempreverde casi nunca excede los 5 m y en ciertos lugares bate el récord mundial creciendo a más de 4.600 msnm. No se sabe con certeza si había antiguamente existencias cerradas de Polylepis como piso boscoso cerrado ocupado en la actualidad por las estepas cordilleranas de la Puna. Esta incertidumbre acerca de los géneros de Polylepis proporciona todavía a los científicos un amplio campo de investigación. Quedan aún muchos capítulos abiertos sobre la expansión histórica.

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