Entre el istmo de Panamá y el golfo de Guayaquil en Ecuador se halla una de las zonas más pluviosas de la Tierra. Las precipitaciones anuales fluctúan entre 6.000 y 10.000 mm. En esta región no hay temporadas secas y crece, por lo tanto, una frondosa selva pluvial tropical. Su extensión, por supuesto, es bastante menor que la Amazonia pero es mucho más contrastante porque está atravesada por varias cadenas montañosas. Los suelos, drenan bien y son más ricos en nutrientes que los del Amazonas. La vegetación diverge un poco de las brasileñas pero también hay especies que crecen en el Amazonas. Los árboles llegan hasta unos 30 m de altura; los emergentes, con sus abundantes lianas trenzadas, incluso un poco más. Las selvas en los valles son pantanosas pues los suelos drenan mal; en el paisaje predominan esbeltas palmeras entre 5 y 12 m de altura y de resto, comunidades flotantes y de carrizos (Phragmites) exentas de árboles. Los manglares sustituyen a la flora de agua dulce en el litoral y hacia el sur se extienden bosques pluviales en sabanas verdes. El desierto costero de Perú y Chile ya no está lejos. |