La cuenca amazónica es la mayor selva pluvial de la Tierra. En muy pocas zonas las sabanas gramíneas y arbustivas interrumpen el paisaje de esta selva. La región es casi plana aunque hay terrazas entre Várzea (Aue) y Terra Firme cuyas laderas ascienden hasta 200 m. La investigación de la selva pluvial no ha concluido todavía. Apenas hace unos 30 años se construyeron las primeras carreteras para acceder a esa intrincada selva sólo transitable fluvialmente hasta ese entonces. Si bien se habla desde un punto de vista térmico de un clima de estaciones diarias en los trópicos, en el Amazonas hay estaciones anuales con la diferencia de que éstas son hígricas: la temporada de desbordamientos y viceversa. Las fluctuaciones del nivel de agua del río Amazonas ascienden hasta 15 m. Eso significa que el agua llega hasta las coronas de muchos árboles. Vastas superficies aledañas al río permanecen inundadas durante medio año – los árboles, en consecuencia, han de adaptarse necesariamente a esa situación a fin de sobrevivir con las crecidas. Son árboles que crecen con rapidez para no ahogarse tempranamente y reducen su metabolismo durante la avenida de las aguas. 
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