El carbono, el oxigeno, el nitrógeno y el fósforo son los elementos más importantes que requiere una planta para crecer. Los suelos y aguas ricos en nitrógeno y fósforo se denominan eutróficos y los carentes de estas materias asimilables oligotróficos. Es importante para la distribución de la flora la cantidad de cal contenida en el suelo que determinará el pH. Una fuerte selección natural de plantas produce una concentración mayor de sales alcalinas (sal común, soda) en los declives de regiones áridas o en las costas. La mayoría de las especies sufren reacciones tóxicas, mas las halofitas se han adaptado. Ellas han logrado evitar concentraciones elevadas de sales en el líquido celular, p.ej., a través de sus raíces que absorben apenas reducidas cantidades de sales disueltas. Otras neutralizan los efectos nocivos de las sales en sus células o las expulsan. Las halófitas obligadas dependen de un contenido elevado de sal en el suelo, las facultativas, en cambio, toleran la sal pero prefieren crecer en suelos no salinos. Pocas plantas toleran las sales de los metales pesados, algunas lo manifiestan de manera específica. |