A fin de obtener una visión general sobre la diversidad de la vegetación no ayuda mucho confrontarse con cada especie y familia de las plantas. Ni siquiera los grandes especialistas en la materia son capaces de retener en la memoria el número de especies existentes en el mundo (un total de 360.000 y solamente en la cuenca amazónica se han contabilizado más de 93.000 plantas y 500 especies arbóreas en una superficie de 2.000 km²). No obstante en el curso de la evolución las especies han aprendido a adaptarse a ciertas condiciones vitales y locales cuyos factores determinantes son la luz, la temperatura, el abastecimiento de agua y la acidez edáfica. Por eso las especies y comunidades vegetales influyen sumamente en la fisonomía paisajista de nuestro planeta. Basándonos en la vegetación es posible diferenciar y limitar con relativa facilidad cada espacio natural y zona climática o pisos altitudinales. Muchas plantas y comunidades vegetales tienen nombres locales. Por eso se emplean las denominaciones latinas en los estudios científicos. Un medio de clasificación con el cual hasta el vulgo está familiariazado es la forma cómo crece la vegetación. De acuerdo con Schmithüsen (1968) pueden diferenciarse ciertas maneras de desarrollo en las formaciones mencionadas a continuación: - Bosques cerrados (selvas)
- Bosquecillos abiertos (arboledas, parques, montes altos)
- Fructicedas (espinales, monte bajo, semidesiertos de arbustos)
- Vegetación herbácea abierta (sabanas, estepas, prados)
- Corredores de arbustos y hierbas
- Formaciones de arbustos enanos y semiarbustivas (matorrales, tomillares, landas)
- Desiertos y otras formaciones pobres en vegetación ( mobilidesiertas, rupidesertas)
- Formaciones vegetales de las aguas continentales
- Formaciones vegetales de los mares
Pueden hacerse las diferencias mencionadas a continuación (según Schmidthausen et.al.): |