La vida vegetal surge cuando la energía solar nutre las plantas a través de la fotosíntesis. La vegetación entonces absorbe el dióxido de carbono (CO)y lo transforma en carbohidratos, las materias básicas para la existencia. El oxígeno (O), en cambio, lo libera hacia el aire libre. Puesto que las plantas respiran, parte de los productos de la fotosíntesis —sobre todo los dióxidos de carbono— se pierden. La porción restante se denomina "producción primaria neta". Si la variamos en la superficie y tomamos en cuenta el tiempo, obtendremos un buen indicador para determinar la productividad vegetal y constataremos que los rendimientos de la vegetación difieren mucho en el mundo. Naturalmente esto sólo es explicable a través de la capacidad fotosintética de las plantas porque el suelo, el agua y el clima y también el relieve desempeñan una función. Por ese motivo no nos complace describir la vegetación de un emplazamiento o de una región de manera aislada; mucho más interesante es contemplarla dentro de un contexto ecosistemático. Esta perspectiva es aplicable sobre todo a un continente como Latinoamérica caracterizado por su notable diversidad climática, edafológica e hidrográfica. |