América Latina no pertenece a los continentes cubiertos con más glaciares. Los glaciares ocupan unos 26.500 km² en Sudamérica lo que corresponde a una quinta parte de la superficie en Norteamérica —de todos modos, cinco veces más que en Europa. Centroamérica carece de glaciares y la superficie helada en México se reduce a escasas cumbres de la Sierra Volcánica Transversal (Orizaba, Popocatépetl, Ixtaccihuatl). Tres factores influyen en la distribución glaciar: El levantamiento de masas (situación altitudinal y cuerpo de la cordillera), las condiciones térmicas (temperaturas dependiendo de la situación latitudinal) y las condiciones hígricas (precipitaciones, situación en los cinturones de vientos o CIT). Sólo partes de las cordilleras latinoamericanas alcanzan el levantamiento de masas requerido. Incluso las elevadas cumbres de las cordilleras andina, mesoamericana y centroamericana —que oscilan entre 4.000 y 5.000 msnm— no tienen glaciares porque están ubicadas por debajo del límite de nieve climático y específico de las latitudes. A continuación, un esquema a grosso modo para mostrar la situación altitudinal cambiante del límite de nieve dependiendo de la latitud geográfica en el hemisferio sur. En el Llullaillaco, un volcán ubicado en el norte de los Andes chilenos, un poco más al sur del trópico, el límite de nieve alcanza la mayor situación altitudinal del mundo con 6.700 m. En el Cotopaxi (o sea, en el ecuador) llega a los 4.700 m, y, en el sur de la Patagonia y en Tierra del Fuego fluctúa entre 800 y 1.000 m. En el Nevado de Cachi, Argentina, supera los 6.700 m.  |