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Espacios naturales de Latinoamérica:
Desde la Tierra del Fuego hasta el Caribe
Axel Borsdorf, Carlos Dávila, Hannes Hoffert, Carmen Isabel Tinoco Rangel
Institut für Geographie der Universität Innsbruck
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 up 3 Hidrología o: Las aguas de Latinoamérica
 up 3.4 Glaceología

3.4.2 Tipos de glaciares

Los glaciares son clasificables de acuerdo con su tamaño, forma, temperatura/dinámica y ubicación en las zonas climáticas.

Según el tamaño diferenciamos los hielos continentales (en Latinoamérica hay dos campos de este tipo en los Andes patagónicos que abarcan una superficie de 4.400 y 3.200 km² respectivamente. Hay glaciólogos, empero, a quienes no les bastan las dimensiones antes mencionadas para calificar esos campos como hielos continentales y, por ese motivo, prefieren denominar "calotas glaciares" a los de gran superficie, glaciares de plateau a los medianos (no existen en Latinoamérica) y glaciares de tipo alpino a los pequeños. Mientras que los campos de hielos continentales y los glaciares de plateau no dependen en realidad del relieve (excepto en la Patagonia), éste define los glaciares alpinos morfológicamente en diferentes espesores y aspectos.

Los glaciares pueden presentar diversas formas. Los valles glaciares tienen un área de acumulación amplia y en forma de cuenca, además de una lengua delgada y convexa en la zona de ablación. Ellos están distribuidos sobre todo en los Andes australes. Ahí hay también circos glaciares provenientes a menudo de restos de una antigua glaciación más extensa de los valles. Una forma particular de muchas cimas andinas, en especial la de los volcanes, son los picos glaciares. Este último tipo está cubierto completamente por una "caperuza de hielo", a diferencia de los Alpes cuyos picos están formados como "nunataks" —del inuit: roca o cerro desnudo que emerge de los hielos— y los glaciares comienzan más abajo. Los volcanes de la cordillera chilena-argentina, pero también los del Atacama o los de la "Avenida de los Volcanes" en Ecuador —el Cotopaxi, Chimborazo— o los mexicanos —el Popocatepetl, Ixtaccihuatl— son ejemplos de este tipo de glaciar.

La forma predominante en los subtrópicos y trópicos son los glaciares colgantes. Debido a las inexistentes amplitudes térmicas de las estaciones se mantienen los lóbulos glaciares en las paredes más empinadas y hasta verticales. Alpinistas amantes del montañismo extremo y escaladores de glaciares han hecho famosa a la Cordillera Blanca en Perú a causa de sus glaciares colgantes. Estos glaciares colgantes no presentan depresiones pronunciadas en los lechos y por ese motivo no pueden ser incluidos en la clasificación de los alpinos.

Un factor para la velocidad del movimiento reside en la temperatura del hielo. Hacemos una diferencia entre glaciares templados y fríos. Los templados se mueven con rapidez, los fríos lentamente. En el caso de los glaciares fríos de los polos, la masa total de hielo está por debajo de la temperatura en que el hielo se derrite bajo presión. Los glaciares templados, en cambio, poseen una masa de hielo cuya temperatura se halla ampliamente (sobre todo en la base del glaciar) en el punto en que el hielo se derrite bajo presión. Característico de los templados es la avenida de grandes caudales de agua derretida y la posibilidad de resbalar basalmente como forma de movimiento glaciar —mediante la película de agua contenida en la base. Los glaciares polares, en cambio, no pueden resbalar basalmente por definición puesto que ellos están congelados en el subsuelo. Y ahí no se derrite el agua.

Finalmente, los glaciares se diferencian de acuerdo a su ubicación en los cinturones climáticos en polares, extratropicales, subtropicales, trópico-marginales y tropicales. Los glaciares polares son fríos y con escasa velocidad de flujo. Dadas las condiciones estacionales áridas, las áreas de acumulación de estos glaciares reciben pocas precipitaciones. Los extratropicales corresponden al tipo alpino. Ellos poseen un área de acumulación y ablación bien diferenciada; el crecimiento de la masa durante el invierno produce velocidades relativamente elevadas. Los glaciares subtropicales y trópico-marginales se hallan en el cinturón seco del planeta y, por lo tanto, en la zona de los límites nevados de mayor altura. Ellos destacan por los elevados valores de ablación —ablación: totalidad de los materiales arrastrados por el derretimiento y la evaporación— y sólo tienen escasas fluctuaciones anuales (los límites nevados climáticos y temporales se hallan estrechamente ligados, sobre todo en los trópicos). Los glaciares tropicales no perciben fluctuaciones térmicas mas sí de naturaleza hígrica en su balance de masa. En este caso los límites nevados climáticos y temporales se aproximan bastante y el área de ablación es relativamente pequeña.

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