
Si el sedimento es calcáreo, el agua tendrá a menudo un color azul turquesa. Si en esos ríos corren las aguas sobre rocas vivas cárcicas y se disuelven partículas de cal en terrazas de perfiles longitudinales, darán origen a maravillosas cascadas y raudales blanquiazules. Éstas contribuyen a formar cuencas pequeñas y grandes cuyos acantilados se elevan paulatinamente porque ahí actúa la precipitación calcárea con bastante intensidad. Agua Azul en Chiapas o la cuenca del Río Tulijá en las inmediaciones de Palenque son formaciones de ese tipo. |