El aire jamás se calienta directamente a causa de la luz solar de onda corta sino por la radiación térmica de onda larga encima de la superficie terrestre calentada con anterioridad por el sol. Ese es el motivo de la expansión del aire. Después del calentamiento caben menos partículas de aire en una unidad espacial que anteriormente pero este volumen de aire es más liviano que un metro cúbico de aire frío, y en consecuencia, ejerce poca "presión atmosférica" sobre la superficie terrestre. El aire caliente tiende entonces a ascender. En donde hayan ascendido corrientes de aire, éstas tienen que ser reemplazadas pues se generarían vacíos, o sea, corrientes compensadoras entre los "anticiclones" y las "zonas depresionarias". Las masas de aire se calientan con diferente intensidad, y, en consecuencia, las presiones barométricas son distintas. Las líneas con la misma presión se llaman isobares. La presión disminuye uniformemente de afuera hacia dentro en la zona depresionaria y viceversa en el anticiclón. Las zonas de depresión barométrica tienen una baja presión atmosférica y las masas de aire soplan a través de ellas desde todos los puntos cardinales. La fuerza desviatoria de la rotación de la tierra (coriolis) obliga a las masas de aire a soplar en el sentido opuesto a las agujas del reloj en el hemisferio norte y viceversa en el hemisferio sur. A causa de estos torbellinos, llamados también ciclones, las áreas expandidas de presión atmosférica en el hemisferio norte llevan masas de aire templado provenientes del sur a los lados orientales y aire polar del norte a los occidentales. El fénomeno se desarrolla a la inversa en el hemisferio sur. Debido a que las masas de aire ascienden en una zona depresionaria, ellas van acompañadas por lo general con formaciones de nubes y precipitaciones. Las zonas depresionarias más marcadas son aquéllas generadas con gran calentamiento (sobre el ecuador en las zonas de CIT) y vientos huracanados. El aire intenta escapar por doquier de los anticiclones y la fuerza de coriolis vuelve a desempeñar entonces un papel importante. Las corrientes de aire provenientes de las células de alta presión se desvían en el sentido de las agujas del reloj en el hemisferio norte y en el sur en el sentido opuesto. Los anticiclones no tienen nubes pues sus corrientes de aire en las inmediaciones del suelo son suplantadas desde arriba por nuevas masas de aire. Las masas que descienden se calientan y despejan las nubes. En las zonas anticiclón pueden generarse movimientos ascendentes de aire en forma de estrechos tubos térmicos y producir una fuerte formación de cúmulos y tormentas por convección. Al torbellino de alta presión se le conoce como anticiclón. Cuando hay un tiempo de anticiclón, ocurre un desprendimiento de calor del suelo especialmente durante la noche porque falta el colchón de nubes. Entonces el aire frío y pesado baja al suelo y se deposita en las cuencas y los valles. Cualquiera que pasee por las montañas sabe que a mayor altura hará más frío. Esta experiencia es la contraria cuando el aire frío se halla cerca del suelo. Ese fenómeno meteorológico se llama inversión. En Latinoamérica la inversión nocturna es provechosa. Los patios interiores de las casas acumulan el aire frío que desciende durante la noche y éste penetra a través de las rendijas de las puertas en las habitaciones manteniéndolas frescas también durante el día. |