Si bien las causas y el aspecto de algunas regiones áridas pueden diferir, ciertas propiedades climatológicas son válidas para todas. - Las precipitaciones caen periódicamente, y por lo general de manera episódica (salvo el rocío en los desiertos de niebla) pero concentradas en una estación determinada del año. Cuando llega la lluvia, ésta cae a menudo como chubascos torrenciales que ocasionan olas peligrosas de pleamar. Las consecuencias son esas arroyadas en manto que arrastran depósitos superficiales y forman el relieve de esta zona geomorfológica climática.
- Las precipitaciones caen una gran variabilidad espacio-temporal. Las lluvias, locales y muy limitadas, llegan con la variabilidad típica de todas las regiones áridas. Por esa razón, la media de muchos años no tiene mucha importancia. La regla empírica es: mientras más seco sea el clima, tanto más variarán las precipitaciones. El fenómeno de volúmenes de lluvia sumamente variables durante el año afecta sobremanera a los agricultores y ganaderos que dependen de un cierto nivel de precipitaciones anuales.
- En todos los desiertos hay grandes diferencias térmicas entre el día y la noche pues la escasez de nubes diurnas produce un calentamiento intensivo de la superficie terrestre por la elevada radiación solar, mientras que las pérdidas del calor irradiado durante la noche ocasiona las temperaturas frías. Incluso en las regiones trópico-marginales secas de América del Sur hay heladas nocturnas de vez en cuando pero son excepcionales. Las temperaturas elevadas durante el año son restringidas en los desiertos extratropicales. Ahí bajan mucho las temperaturas y se puede contar hasta con nevadas.
- Los desiertos se caracterizan por la escasez de humedad atmosférica, la frecuencia de los vientos y las elevadas tasas potenciales de evapotranspiración (tasas de evaporación total teóricamente posibles). En el desierto de Atacama, p.ej., se registran tasas potenciales de evaporación que llegan hasta los 5.000 mm anuales.
No todos los desiertos, por supuesto, tienen valores bajos de humedad atmosférica. En los desiertos de niebla de la costa chilena-peruana pueden darse valores nocturnos de un 100 % de humedad relativa. El enfriamiento nocturno produce en esa región una precipitación de rocío que podría ser útil si se construyeran redes especiales ("trampas de niebla") para acumular esa agua pura y potable. Cuando el agua penetra en el suelo, no se mueve como habitualmente siguiendo la fuerza de la gravedad sino adopta la dirección opuesta (movimiento ascendente). El agua del suelo es retirada por la fuerte succión evaporadora. Las sales y los minerales permanecen y forman entonces las costras y las salinas. |