 Las regiones secas en la sombra pluviométrica de las montañas pueden darse sólo en zonas en donde soplen vientos con relativa constancia que proporcionen masas de aire húmedo. En América del Sur este caso se presenta en la zona de Patagonia occidental en donde soplan permanentemente vientos del oeste. Si una sierra de elevada altura se extiende horizontalmente en la dirección en que sopla el viento, está preprogramada la sequía en las vertientes de sotavento de las montañas. En barlovento se precipitan masas de aire húmedo (climas C de Patagonia occidental); en sotavento, en contraste, las masas de aire que se calientan y descienden, despejan las nubes y causan, por ende, la falta de precipitaciones (comparable con un "föhn" permanente). Este efecto también se siente parcialmente en las regiones secas ubicadas en el noroeste de Argentina. Las corrientes occidentales son raras en esta región. Si llegan sin embargo masas de aire del oeste, éstas se vuelven extremadamente secas y calientes después de atravesar los Andes. Entonces se habla del Zonda, un viento temible que abrasa el noroeste de Argentina. Los desiertos interiores se distinguen de las regiones de sombras pluviométricas porque es innecesario explicar las barreras montañosas. Los desiertos interiores, sumamente alejados del mar, reciben poquísima humedad a pesar de la carencia de barreras de relieve. Este efecto tiene lugar raramente en América del Sur mas contribuye de manera parcial a la sequedad de las regiones centrales del subcontinente (Puna, Altiplano, noroeste de Argentina). Las zonas secas del altiplano de México pueden explicarse también por las sombras pluviométricas o la ubicación sin acceso al mar. Las nubes llegan al borde de los altiplanos. La lluvia brilla normalmente por su ausencia. |