La geomorfología(del griego "geo" = tierra o país, "morphe = forma y "logia" = estudio), registra, describe y explica la superficie terrestre en su totalidad y en sus partes, las formas y estructuras existentes, las fuerzas que intervienen en su génesis y el tiempo que han tardado estas unidades y estructuras en tomar la fisonomía que muestran en la actualidad. Según el ámbito de estudio la geomorfología se clasifica en: morfografía (medición y descripción exacta de las formas), morfogenésis (explicación del surgimiento de las formas) y morfodinámica (estudio de los procesos que tienen lugar actualmente). A lo largo de la historia científica se ha formado una escuela de geomorfología estructural (trata de los fundamentos litológicos y tectónicos) y una escuela de geomorfología climática (trata de la influencia del clima actual e histórico en la morfogénesis). Como en otras ramas de la geología y geografía, esta disciplina se divide en geomorfología general y geomorfología regional: La geomorfología general representa la parte nomotética que se ocupa de las relaciones existentes entre las formas estructurales de la Tierra y los procesos que las originan. Esta disciplina tiene como objetivo establecer leyes y normas generalmente aplicables. La geomorfología regional estudia las propiedades específicas de una región y tiene como objeto de estudio las formas del relieve en áreas determinadas. Debido a que la composición de cada geofactor varía de una región a otra en la actualidad y en el pasado, la combinación forma del relieve y estructura de proceso es también diferente y única. Por ejemplo, la formación del relieve en Latinoamérica depende tanto de las estructuras geológicas del basamento, como de las condiciones climáticas respectivas. El gran contraste entre las cordilleras jóvenes de los Andes, los antiguos cratones y las llanuras marca significativamente el relieve del continente. Por lo tanto la representación regional de las unidades topográficas de la superfice se vale de la clasificación geológica de las grandes unidades del medio natural. No obstante, el substrato rocoso representa sólo un factor decisivo de la formación del relieve. Existen otros elementos como la meteorización y la erosión que son determinados por el clima y que definen el relieve de la Tierra. Muchas de las formas actuales del relieve son resultados de procesos climáticos ocurridos en períodos anteriores. Por consiguiente, una importante tarea de la geomorfología climática es determinar las generaciones de relieve surgidas en diferentes épocas climáticas. El suelo y la vegetación tienen, en cambio, sólo un efecto marginal sobre la forma del relieve. Éstos se ven -así como el relieve- como resultados de los fundamentos litológicos y del clima. A pesar de todo, existen interrelaciones entre cada geofactor (p.ej. diferentes tipos de formaciones cársticas según la cubierta vegetal: carst desnudos y cubiertos, la estabilidad de la vertiente y su dependencia del tapíz vegetal). |