Reconociendo el carácter autóctono de las culturas andinas pre-colombinas y su elevado nivel de desarrollo alcanzado tanto en la producción como en las formas de organización social, especialmente en la sociedad Inka, se puede proponer que el pensamiento andino Inka logró pasar de un nivel mitológico y de pensamiento especulativo a un nivel filosófico elemental.
Uno de los elementos que puede servirnos para dilucidar esta propuesta es el concepto de la filosofía de la naturaleza sobre el espacio y el tiempo como formas fundamentales de la existencia del universo y que a lo largo de la historia se ha presentado como diferentes representaciones humanas mutables. Los pocos mitos e himnos que se salvaron de la destrucción invasora de lesa cultura gracias al esfuerzo especialmente de los cronistas aborígenes y algunos españoles que lograron sobreponerse a los prejuicios colonialistas e imperiales y que por lo tanto, han llegado hasta nuestros tiempos, pueden servirnos de valiosas fuentes. Pero además, de las lenguas de la mayoría del pueblo andino, actualmente es el Quechua una de las que posee diversos vocablos y expresiones que nos pueden ilustrar lo complejo de estos conceptos, aunque naturalmente se deben encontrar modificaciones por la influencia o dominio de la cultura occidental.
A su vez, los mitos y leyendas han cumplido un papel tanto en la promoción, consolidación u otras veces obstáculización en el esfuerzo histórico de dominar las fuerzas de la naturaleza. Primero para afianzar el poder teocrático y luego para expresar los conocimientos conquistados por la observación atenta de las mentes más esclarecidas de la época. Por ello partimos por conocer algunos de estas narraciones relacionadas con esta problemática y por entender el grado de imaginación y creación del hombre andino tanto del mundo antiguo como del contemporáneo. |